6 dic 2011

Testimonios sobre mujeres embarazadas, secuestradas, detenidas y desaparecidas, en el juicio por Circuito Camps

Los imputados
En el juicio que se lleva adelante en La Plata, se escucharon testimonios que hacen mención a mujeres que estando embarazadas, fueron víctimas de torturas en los centros clandestinos de detención que funcionaron, durante la última dictadura, bajo la órbita del entonces General Ramón Camps.
Consultado al respecto por la querella de Abuelas, el imputado Miguel Osvaldo Etchecolatz, relató el “caso notorio” de un nacimiento en Brigada de Investigaciones: “una prisionera tuvo familia (…) y creo que después se comunicaba con su familia a la provincia, creo que después vino un familiar y se llevo a la criatura”, dijo y no brindó más datos sobre la mujer a la que se estaba refiriendo, ni sobre posibles instrucciones con respecto al destino de los niños/as nacidos durante el cautiverio de sus madres. 
En otras audiencias, los testimonios de quienes estuvieron secuestrado/as en los centros clandestinos, y de  los familiares que los buscaban, fueron elocuentes. Rosaria Isabella Valenzi contó que su hermana, Silvia Mabel, cursaba el cuarto mes de embarazo cuando fue secuestrada, el 22 de diciembre de 1976, en La Plata. “La primera noticia fue que había tenido una nena en el hospital de Quilmes (...) Mi mamá fue a los diez días de haber recibido el anónimo-contó-”. Luego tras detallar el encuentro de su madre con los médicos del hospital, pidió que se los llamara a declarar. Su hermana y la niña que dio a luz, aún permanecen desaparecidas.
Días después, las hermanas Ana María y Blanca Azucena Barragán, relataron las condiciones de su detención en los centros clandestinos que funcionaron en la Comisaría Quinta y en Arana, donde compartieron cautiverio con otras mujeres. Ana María no recordaba el nombre de todas ellas, pero sí, y muy especialmente a Mirta Manchiola: “estaba terriblemente golpeada, parece que no escucho el bebé, le faltaría poco por el tamaño de su vientre (…) intentábamos consolarla, pero era imposible (…) fusilaron al marido delante de ella”. Mirta, fue secuestrada el 05 de noviembre de 1976 en la vía pública, 20 días después le rescindieron su contrato en el Ministerio de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires, por abandono del cargo. Ella, su hijo/a, y su compañero, Guillermo Enrique Otaño, permanecen desaparecidos.

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